[Bilbao, 30 de septiembre de 2026] – El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima una brecha mundial de hasta 359.000 millones de dólares anuales entre la financiación actual, mayormente pública, y el capital necesario para afrontar los retos de la crisis climática. En el periodo 2021-2022, por ejemplo, sólo alrededor del 2 % provino de fuentes inversoras privadas. Sin embargo, los efectos climáticos trascienden el ámbito público: las empresas, los hogares, así como la salud y la seguridad, se encuentran en una situación, cada vez, de mayor riesgo.
Ante este escenario, un proyecto europeo (CAESAR) coordinado por el centro de investigación del cambio climático Basque Centre for Climate Change (BC3) buscará durante los próximos tres años generar evidencias científicas que ayuden a ver la resiliencia y adaptación climática como una oportunidad de inversión para las empresas.
Para ello, los 21 socios que forman parte de la iniciativa explorarán en nueve casos de estudio reales, tres de ellos en España (Granada, Benidorm y el río Júcar), nuevas formas y mecanismos de movilizar financiación privada para abordar retos climáticos como la gestión del agua, las infraestructuras críticas, la salud y el bienestar, el uso del suelo, los sistemas alimentarios y los ecosistemas.
“El desafío no radica únicamente en la falta de capital, sino en cómo cuantificar, captar o traducir los beneficios y riesgos en propuestas de inversión claras. Muchas medidas de adaptación ya generan un valor económico y social significativo, pero dicho valor no siempre resulta evidente para los inversores”, destaca María José Sanz, Directora científica del BC3.

Mientras tanto, en Benidorm, el enfoque se centrará en lograr un suministro de agua resiliente en una ciudad mediterránea, dónde la demanda estacional ejerce una presión creciente sobre unos recursos hídricos limitados.
El último de los casos de España se ubica en las cuencas mediterráneas. En este entorno se explorará cómo las soluciones basadas en la naturaleza pueden fortalecer la resiliencia frente a sequías, inundaciones e incendios forestales, al tiempo que se desarrollan modelos de financiación capaces de atraer una mayor participación del sector privado.
El resto de escenarios prácticos estarán localizados en Ucrania, Suiza y Noruega y en todos ellos se adoptará un enfoque multidimensional para desarrollar y probar metodologías que permitan evaluar el valor de la adaptación, identificar barreras a la inversión privada y explorar mecanismos de financiación innovadores, con el fin de elaborar recomendaciones prácticas dirigidas a responsables políticos, municipios y agentes financieros.
A partir de estos hallazgos, el proyecto plantea desarrollar un Marco de Financiación Privada para la Adaptación con el objetivo de que se vea la resiliencia climática como una oportunidad de inversión en lugar de un coste a financiar.
La iniciativa también examinará una barrera menos visible para la inversión privada: la forma en que se comunica la adaptación climática. Esta línea de trabajo investigará la manera en que las distintas narrativas y enfoques informativos influyen en la manera en que los actores del sector privado perciben el riesgo climático, la adaptación y las oportunidades de inversión.
La labor comenzará con una investigación sobre cómo perciben actualmente la adaptación climática las partes interesadas del sector privado, qué factores determinan sus decisiones y en qué aspectos los enfoques actuales no logran captar su interés. Estas conclusiones servirán de base para una metodología experimental en la que se pondrán a prueba diversas narrativas y mensajes en los casos de estudio, evaluando los resultados en función de las reacciones de los actores implicados.
“El objetivo no es solo identificar qué resulta persuasivo, sino determinar qué ayuda realmente a los responsables de la toma de decisiones a comprender el valor de la adaptación”, añade Sánz.
Financiado por la Misión de la Unión Europea sobre Adaptación al Cambio Climático, la iniciativa CAESAR («Adaptación climática y soluciones económicas para una resiliencia adaptativa») reúne a 21 socios de seis países, incluyendo entidades de investigación, instituciones públicas y empresas privadas.
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