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BC3 publica el primer Atlas de la Pobreza Energética de España



El Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática (OTEA), impulsado por BC3, ha publicado el primer Atlas de la Pobreza Energética de España, que ha sido financiado por la European Climate Foundation. El trabajo, pionero por su nivel de detalle territorial, ofrece un mapa de la vulnerabilidad energética a nivel de sección censal con el fin de ayudar a identificar áreas críticas de vulnerabilidad energética y a orientar la priorización de políticas públicas. 

Basado en datos del año 2023, el documento, disponible en este enlace y cuyos mapas asociados pueden visualizarse en la web de OTEA, muestra que la factura energética media por hogar a lo largo de las secciones censales del país fue de 763 € anuales, con una carga energética media (porcentaje del ingreso destinado a energía) del 3,7%.

 

Por un lado, el gasto energético en España muestra una marcada heterogeneidad territorial, determinada por factores climáticos, la disponibilidad de infraestructuras energéticas y el mix de fuentes energéticas (electricidad, gas natural u otros combustibles fósiles). Mientras que el 10% de las secciones censales con menor gasto paga 566 € o menos, el 10% con mayor gasto alcanza los 990 € o más. La factura también es más elevada en el centro y el norte peninsular, áreas con necesidades de calefacción más severas. En estas regiones, se situó en 839 €, frente a los 682 € del sur y las zonas costeras.

Por otro lado, el Atlas incluye la carga energética, un indicador que permite analizar la vulnerabilidad energética de las familias, al medir cuál es el esfuerzo económico relativo (% de ingresos) que los hogares tienen que realizar para pagar sus gastos energéticos domésticos. El 10% de las secciones censales más vulnerables tiene una carga energética superior al 5,5%, llegando a un máximo del 9,6% en una sección de Castilla-La Mancha. El Atlas demuestra que el mayor gasto en el norte no siempre se traduce en mayor vulnerabilidad energética, ya que los ingresos más altos en esas zonas suelen compensar las facturas más elevadas. La carga tiene una correlación más fuerte con los ingresos que con el gasto total, subrayando que la pobreza energética es, ante todo, una cuestión de precariedad económica.

Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo es la desigualdad existente a escala local, , especialmente dentro de las ciudades. Grandes capitales como Madrid, Barcelona o Sevilla presentan “bolsas” de vulnerabilidad energética, es decir, barrios contiguos donde existe una mayor probabilidad de sufrir pobreza energética. Estas mayores cargas se observan generalmente en barrios periféricos, donde las familias tienden a disponer de menos recursos económicos y a vivir en viviendas más antiguas e ineficientes.

El Atlas servirá para apoyar a las administraciones públicas en la toma de decisiones, facilitando la identificación de “áreas críticas” donde las actuaciones de rehabilitación de viviendas, mejora de la eficiencia energética y otras políticas dirigidas a luchar contra la pobreza energética puedan implementarse de forma más focalizada, eficiente y eficaz. Para ello, su información puede combinarse con otras capas de datos y con el conocimiento de los agentes locales, incorporando así las realidades específicas de cada territorio. En este sentido, el Atlas es un proyecto vivo que irá mejorando y al que se irá incorporando información de expertos interesados.

Su utilidad puede ser todavía mayor en un contexto de volatilidad de los precios energéticos debido a las tensiones geopolíticas y a la implementación de medidas para acelerar la transición energética, como la extensión del sistema europeo de comercio de emisiones al transporte por carretera y a los edificios (ETS2). En este escenario, el Atlas puede ayudar en el diseño y la focalización de las políticas públicas en España, especialmente aquellas orientadas a proteger a los colectivos más vulnerables frente a posibles subidas de precios.